Hablar de salud mental ya no es un tabú. Sin embargo, los mitos de la psicología siguen circulando en redes sociales, conversaciones cotidianas e incluso en espacios profesionales. El problema no es solo la desinformación, sino el impacto que estas creencias pueden tener en la forma en que entendemos nuestras emociones y decisiones.

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Mitos de la psicología: creencias que debemos dejar atrás

Muchos de los mitos de la psicología nacen de interpretaciones simplificadas de teorías complejas. Otros surgen de frases que se repiten tanto que terminan pareciendo verdades absolutas. Hoy te contamos algunos de ellos y la explicación de por qué no son verdad.

Solo vamos al psicólogo cuando estamos «mal»

Uno de los mitos más extendidos es pensar que la terapia es únicamente para personas con trastornos graves. Esta idea ha limitado durante años el acceso a la atención psicológica. La realidad es que acudir a un profesional puede ser útil en momentos de cambio, toma de decisiones, crecimiento personal o simplemente para conocerse mejor.

La psicología no se ocupa únicamente de la enfermedad; también trabaja en la prevención, el desarrollo de habilidades emocionales y el fortalecimiento de recursos internos. Reducirla a situaciones extremas es una visión incompleta que no refleja su verdadero alcance.

El mito de que usamos solo el 10% del cerebro

Probablemente hayas escuchado que utilizamos apenas una pequeña parte de nuestra capacidad cerebral. Este es uno de los mitos de la psicología más repetidos en libros de autoayuda y conferencias motivacionales. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el cerebro funciona como una red integrada y que, a lo largo del día, diferentes áreas se activan según la tarea que hacemos.

La idea del 10% es atractiva porque sugiere un potencial oculto esperando ser desbloqueado. Pero la realidad es más interesante: nuestro cerebro ya es extraordinariamente complejo y activo.

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Expresar emociones es signo de debilidad

Durante décadas se promovió la idea de que controlar o reprimir las emociones era sinónimo de fortaleza. Este es uno de los mitos de la psicología que más daño ha causado, especialmente en ciertos contextos culturales. Decir lo que sentimos de manera adecuada no nos hace más vulnerables en el sentido negativo de la palabra, nos hace humanos.

La regulación emocional no implica negar lo que sentimos, sino comprenderlo y gestionarlo. Ignorar las emociones no las elimina; al contrario, suele intensificarlas.

La memoria es totalmente fiel a la realidad

Entre los mitos de la psicología más comunes está la idea de que la memoria funciona como una grabadora que almacena los hechos tal como ocurrieron. Muchas personas creen que si recuerdan algo con claridad, entonces debe ser completamente cierto.

Sin embargo, la memoria es reconstructiva. Cada vez que recordamos, nuestro cerebro reorganiza la información e incorpora emociones, interpretaciones y experiencias posteriores. Por eso dos personas pueden tener recuerdos distintos del mismo evento.

¿Cómo identificar y cuestionar los mitos de la psicología?

En la era digital, cualquier contenido puede viralizarse en cuestión de minutos. Por eso es clave desarrollar el pensamiento crítico. Además de aceptar una afirmación como cierta, conviene preguntarse cuál es su fuente y si cuenta con respaldo científico.

Desmontar los mitos de la psicología no quiere decir desacreditar experiencias personales, sino diferenciar entre opinión y evidencia. La psicología es una disciplina en constante evolución, con estudios revisados y metodologías rigurosas.

Cuestionar los mitos es una forma de cuidar nuestra salud mental. Cuando entendemos cómo funcionan realmente nuestros procesos psicológicos, tomamos decisiones más conscientes y evitamos caer en simplificaciones.

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