En ocasiones, los más pequeños de la casa actúan con normalidad en el hogar, pero cuando salen al exterior no son capaces de emitir palabra. ¿Alguna vez has oído hablar del mutismo selectivo? Los niños pueden sufrir este trastorno, siendo incapaces de hablar en situaciones sociales que van más allá del entorno que conocen. ¿Te gustaría saber en qué consiste este trastorno y otros datos de interés? Continúa leyendo este artículo y da respuesta a todas tus dudas. Además, si tu intención es especializarte en este ámbito de la psicología, con nosotros podrás estudiar counselling y terapia gestalt.

¿Qué es el mutismo selectivo?

El mutismo selectivo es un trastorno del lenguaje que está relacionado con la ansiedad infantil en la que el niño/a no puede hablar dependiendo del entorno en el que se encuentre. De hecho, las personas afectadas con este trastorno pueden llegar a inhibirse tanto que parecen mudas, mientras que en situaciones en las que se sienten cómodas pueden mantener una conversación e interacción normal para su edad.

Se trata de un problema que se detecta entre los 3 y 4 años de edad en la mayoría de ocasiones. ¿Por qué se percibe este trastorno en este rango de edad? Los pequeños comienzan la etapa del colegio y se descubren los primeros síntomas. De todas formas, hay casos en los que se perciben antes y en diversos entornos. El problema es que se tiende a confundir el mutismo selectivo con la timidez, por lo que es probable que se obtenga un diagnóstico más tardío de este trastorno.

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Síntomas del mutismo selectivo

Para distinguir entre la timidez y el mutismo selectivo es muy importante conocer los principales síntomas que presenta este trastorno. Por ello, en este apartado vamos a descubrir los aspectos que destacan cuando un niño/a sufre del mutismo selectivo.

  • Disminución o total desaparición de la capacidad de hablar a lo largo de una situación determinada o ante ciertas personas ajenas a su entorno habitual.
  • Cuando está con personas de su círculo más cercano, el niño se comunica con normalidad y no tiene problemas para socializar.
  • Puede quedarse paralizado o desanimados cuando no consigue hablar.
  • Usa expresiones no verbales para comunicarse.
  • Su comportamiento suele ser el propio de una persona dominante, inflexible y con tendencia a enfadarse.
  • Tiene problemas para adaptarse a los cambios.

Causas

Aunque se siguen realizando numerosos estudios sobre este trastorno vinculado a la ansiedad infantil, lo cierto es que no se sabe la causa de su origen. Aun así, existen investigaciones que llegan a la conclusión de que no hay una única causa, sino que puede ser causado por diversos factores. ¿Quieres saber cuáles son?

  • Predisposición genética.
  • Presencia de ansiedad.
  • Suelen ser niños con fobia social, pues no quieren ser evaluados y juzgados.
  • Pueden tener problemas mínimos del habla, el lenguaje o la audición, así como otras discapacidades que influyan en el aprendizaje.
  • El entorno en el que se desarrolla.

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¿Cómo se diagnostica el mutismo selectivo y cuál es su tratamiento?

Si se perciben algunos de los síntomas anteriores es esencial acudir al pediatra, quien derivará el caso a un especialista si lo cree conveniente. El psicólogo se encargará a partir de ese momento de realizar una serie de pruebas al niño y comprobar si se trata de mutismo selectivo.

¿Y cuál es el tratamiento del mutismo selectivo? Este proceso suele implicar también al colegio y la familia, quienes tienen un papel muy importante. El mutismo selectivo se trata mediante terapia cognitivo-conductual. Ya que generar presión empeora el problema, el psicólogo empleará refuerzos positivos que vayan aumentando la confianza del menor. Poco a poco, el tratamiento ayudará al niño a hablar en situaciones en las que solía tener dificultad. El psicólogo también enseña a los padres algunas de las pautas más importantes para que puedan aplicarlas en el día a día del pequeño.

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